Una carta para Coincidir - Instituto Coincidir
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Una carta para Coincidir

Hace unas semanas una clienta de Coincidir nos hizo llegar esta carta, la queremos compartir con vosotros, porque su experiencia con el coaching familiar en Coincidir puede servir a muchas personas para entender lo que es y cómo puede ayudarles.

Poco después de casarnos, mi marido y yo pasamos por una situación muy larga y difícil. Dejó muchas secuelas en nuestro matrimonio. Fue un antes y un después. Discutíamos muchísimo. No sabía bien qué era, pero había algo entre nosotros que chirriaba y no sabía qué hacer.

Le planteé a mi marido pedir ayuda a un orientador familiar, pero se opuso rotundamente, asegurando que no estábamos tan mal y que las discusiones eran normales en un matrimonio (cierto, pero no en tal grado).

Alguien me aconsejó que si uno de los dos cree que necesitan ayuda externa, es bueno que la pida, ya que, aunque el cónyuge no esté de acuerdo, al final termina yendo (y en mi caso, así fue).

Así, decidí ir sola a Coincidir.

Tenía miedo y no sabía si estaba haciendo lo correcto, pero quise probar por si acaso funcionaba. Tenía muy claro que iba a sacar adelante mi matrimonio, con uñas y dientes, costara lo que costara. Tenía que hacer todo lo que estuviera en mi mano y luego ya veríamos qué pasaba.

Poco después de empezar las sesiones en Coincidir, echaron a mi marido del trabajo. Decidimos que lo mejor era que hiciera un máster. Paradojas de la vida, nada más empezar el máster encontró trabajo. Era una buena noticia, pero esto supuso más desgaste para la relación. Mi marido estaba todo el día trabajando, y cuando llegaba a casa, se encerraba con el máster. Además, no le quedaba más remedio que dedicarle todo el fin de semana al máster, y aún así, objetivamente siempre le faltaba tiempo.

Nuestra manera de comunicarnos se convirtió en una discusión continua, por todo y con gritos. En casa, había mucha presión y tensión. Me sentía muy sola y lloraba muchísimo. Llegué a tal punto que pensé en irme de casa con mi hija, pero decidí esperar. Gracias a Coincidir aguanté el tirón.

En Coincidir encontré un sitio donde desahogarme, donde pude aprender herramientas prácticas para mi situación y donde pude ver con objetividad mi matrimonio. Me ayudó a conocerlo mejor y mejorarlo, sabiendo que la situación era temporal. Jamás pensé que esto me sucedería a mí y menos tan recién casada…

Con mucha profesionalidad y cercanía, en Coincidir me ayudaron a acertar en mis decisiones, a mantenerme firme en ellas y me dieron la confianza de saber que no estaba sola. Estoy plenamente convencida de que si no hubiera pedido ayuda, ahora no estaría junto al hombre de mi vida, mi marido. Por esto, estaré eternamente agradecida y endeudada con Coincidir.

En una sociedad en la que apenas tenemos tiempo para la pareja, creo que sería bueno difundir que es bueno pedir ayuda, que nadie nace sabiendo a amar, que todos podemos aprender a ser mejores cónyuges y que antes de tirar una relación por la borda, hay que poner todos los medios para evitarlo.