Tres opciones ante los problemas en el estudio - Instituto Coincidir
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Tres opciones ante los problemas en el estudio

Ante los problemas de tu hijo como estudiante sólo existen tres opciones: cambiar la situación, hacer cambiar a tu hijo o cambiar tú.

1.- Cambiar la situación. Si no te gusta la situación puedes intentar cambiar de colegio, culpar a los profesores o hacer que a tu hijo se le preste una atención especial. Este afán por huir de las situaciones problemáticas ha llevado a los expertos a acuñar el término de padres proteccionista, sobreprotectores o conceptos similares.
Los padres que allanan el camino a sus hijos piensan que la vida será más agradable, pero no es exactamente así. Lo que esos padres pensaban que iba ser felicidad se convertirá para el hijo en una prolongada inadaptación ante situaciones de lo más comunes, y los padres no podrán librarse de sus sentimientos de culpabilidad y vergüenza, de su sensación de fracaso. Saben que deben abordar la vida académica de sus hijos de manera distinta pero necesitan apoyo.
Unos padres me contaron una vez como habían estado cambiando de colegio a uno de sus hijos, en un intento de hallar una situación adecuada. Casi todas las antiguas frustraciones volvían a presentarse, disfrazadas de otra manera. Al final, se les ocurrió pensar que los causantes del problema eran ellos, no los colegios. ¿Significa esto que hay que excluir el cambio de colegio, o de situaciones académicas, como medio de resolver el fracaso escolar? No. Los padres tienen que decidir que es lo que más le conviene a su hijo. Huir podría ser la respuesta más fácil pero no la mejor. Si de verdad consideran que el actual colegio, o una determinada situación, está mermando las posibilidades de su hijo y tienen opción de cambiar a otro colegio mejor o modificar la situación, adelante pero deben saber que esa medida debe ir acompañada de otros cambios.

 

2.- Cambiar a tu hijo. La mayoría de los padres quieren que sus hijos sean mejores estudiantes de lo que son y sufren, en mayor o menor medida, una decepción cuando no sucede así.

Según los casos, son comunes frases como: “convendría que le cantaran las cuarentas”, “deben apretarle más en el colegio”, “ya no sé cómo decirle que se ponga a estudiar”, “aunque aprueba no quiero que se conforme porque puede dar más”, o el clásico: “puede dar más, lo que pasa es que no se pone”, “con las buenas notas que saca no se qué argumentos darle para que se ponga a estudiar”.. Ante estas observaciones, se oyen mensajes como: déjate de historias y métele en cintura. O también aquellos otros que van de positivos y tranquilizadores (y habría que verlos en su casa…): son cosas de la edad; ten paciencia ya madurará.

Para la mayoría de los padres la única solución estriba en conseguir que los hijos cambien. Yo antes también lo creía. He pasado muchos años tratando de que este método me diera resultado con mis alumnos en mis clases y en los distintos programas de estudio que he impartido. Y a veces, lo sigo haciendo porque es más cómodo, pero generalmente no sirve.

Me he pasado cursos enteros tratando de cambiar a los alumnos. Casi todos cambian un poco. O se limitan simplemente a realizar los requerimientos que les solicito algo mejor durante un breve periodo de tiempo. Después, vuelven de nuevo a sus antiguos hábitos. O me consuelan estudiando como yo quiero cuando estoy con ellos en el aula o en la sala de estudio. Pero sólo entonces. Lejos de mí, aflojan y estudian como más les apetece (como más cómodo les resulta). La conclusión a la que he llegado es que no puedo hacerles cambiar si no cambio yo primero, o al menos a la vez que cambian ellos.

 

3.- Cambia tú primero. Fijándome en las familias de mis alumnos, también he podido observar como el cambio de los padres hace cambiar a los hijos, llevándome a concluir que si quieres que tus hijos cambien en relación con sus estudios, empieza a cambiar tú en relación con sus estudios. Y me dirás, “no es justo que tenga que cambiar yo para que mis hijos sean mejores estudiantes. Tal vez no sea justo, pero la relación paterno-filial no se basa en los deberes de justicia sino en el amor. Sólo puedo decirte que llegarás más lejos y con mayor rapidez si empiezas tú cambiando primero.

No siempre da resultado. Pero en educación no conozco nada que siempre dé resultado. Sin embargo, merece la pena probarlo antes de andar perdiendo el tiempo con las dos primeras opciones.

 

Luis Manuel Martínez Domínguez.

Orientador educativo

¨El estudio de los hijos soluciones para padres¨



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