Testimosnio: "Me habéis enseñado a poner las cosas en valor, a trabajar la autoestima, a confiar en que todo es para bien" - Instituto Coincidir
16363
post-template-default,single,single-post,postid-16363,single-format-standard,cookies-not-set,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-16.8,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.4,vc_responsive

Testimosnio: «Me habéis enseñado a poner las cosas en valor, a trabajar la autoestima, a confiar en que todo es para bien»

Las cartas de clientes continúan llegando, en esta ocasión compartimos con vosotros una que muestra la experiencia personal de un cliente, y cómo el Insituto Coincidir a través de sus profesionales ha sido una herramienta de ayuda y soporte para él.

«Hola Mercedes,

He leído en las redes sociales una carta de una cliente que habéis publicado y me he animado a escribiros para daros, mejor dicho, darte las gracias. Me voy a a dirigir a vuestro Instituto por si lo queréis publicar porque sé que si lo hago en exclusiva a ti, no lo vas a hacer ( cosas de la humildad…).
Lo primero es que, si me lo permitís,  me gustaría matizar un término que habéis empleado: cliente. Según el diccionario de la Lengua Española  (DLE) de la RAE, la palabra “cliente” tiene tres acepciones:
  • 1. m. y f. ePersona que compra en una tienda, o que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.
  • 2. m. y f. ePersona que está bajo la protección o tutela de otra.
  • 3. m. Inform. qPrograma o dispositivo que solicita determinados servicios a un servidor del que depende.
Mi experiencia me lleva a identificarme con la asegunda acepción. Porque en el momento en que me he sentido más vulnerable en toda mi vida, cuando se han tambaleado mis principios, mis valores, cuando realmente ha llegado mi cruz, Dios os ha puesto en mi camino y sois su herramienta, su ayuda para aliviar el peso del yugo y me he sentido protegido, tutelado. Me habéis enseñado a poner las cosas en valor, a trabajar la autoestima, a confiar en que todo es para bien, me habéis enseñado herramientas humanas que apoyan una visión sobrenatural de los contratiempos.
Hacéis mucho bien. En una sociedad donde impera el sentimentalismo, la felicidad inmediata, el “me siento bien”, es una suerte topar con profesionales que defienden la familia, el compromiso, el matrimonio, la lucha, la coherencia, el perdón, la resiliencia; profesionales con una visión amplia de las circunstancias, que donde hay dolor y sufrimiento te ayudan a ver oportunidades de hacer el bien, a comprender los motivos por los que alguien actúa de una forma u otra. Porque nadie nos puede asegurar que no suframos o que no nos hieran, pero sí podemos aprender a afrontarlo y aprovecharlo. 
Solo puedo agradeceros que hoy escriba estas palabras y no esté metido en una cama lamentándome de lo que pudo ser y no fue, o de lo que dejé de hacer. Porque me he roto por dentro, como un jarrón, pero estoy seguro que con esos trozos vamos a hacer otro jarrón más bonito, una mejor versión.
Muchas gracias por todo. De todo corazón.»