Solo se es valioso si se es competente
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Solo se es valioso si se es competente

Llama la atención cómo el modo en que afrontan los jóvenes su desempeño académico puede alterar la apreciación que tienen de sí mismos.

En ocasiones el nivel de autoexigencia impuesta que sienten algunos jóvenes es tanto que les lleva a, desde cursos cada vez más bajos, quedarse estudiando hasta altas horas de la madrugada porque tienen tal o cual examen a la vista. Ese joven está confundido.

Muchas veces somos nosotros, los adultos, quienes les confundimos. Les decimos que han de ser exitosos, sacar buenas notas, ser responsables, aplicados, trabajadores. Pero, mal transmitido o mal entendido, dicho mensaje puede conducir al sufrimiento.

Sin ser conscientes de ello, están siendo profundamente irresponsables: no duermen lo suficiente, con lo que llegado el momento del examen se quedan en blanco, parece que se les olvida lo estudiado, cuando no somatizan o sufren algún episodio crítico de ansiedad. Paradójicamente, ocurre exactamente lo opuesto a lo pretendido, con lo que la frustración y el desánimo aparecen progresivamente con mayor intensidad, pudiendo alcanzar niveles tales que nos lleven al extremo contrario.

El otro extremo es el de la indefensión, en el que el joven siente que no vale para nada, que es “tonto”, porque no obtiene buenos resultados pese al esfuerzo que pueda volcar en ello. Nuevamente, hay que pararse a comprobar a qué responden esos resultados, pues no siempre un esfuerzo equivale a una recompensa acorde, o puede haber alguna dificultad cognitiva o emocional que esté interfiriendo, o puede que responda a una mala organización.

Es muy importante que nosotros como adultos seamos capaces de detectar estas situaciones. El objetivo de esta detección no es únicamente evitar el sufrimiento de nuestros jóvenes, sino dotarles de las herramientas para hacerles frente. Normalmente no basta con lanzar el mensaje de “es tu responsabilidad, hazlo”.

De este modo, conseguiremos que poco a poco vayan madurando, asumiendo de forma equilibrada sus responsabilidades. Qué importante será para que este proceso se elabore sanamente que ellos no perciban que nuestro afecto depende de la nota que saquen. Como siempre, habrá jóvenes que con menos esfuerzo obtengan un sobresaliente y otros que se dejen la piel para obtener un suficiente.

Hagámosles entender con el ejemplo que la nota solo es importante en la medida en que refleje el máximo esfuerzo que uno puede realizar, y que eso es lo que valoramos: la responsabilidad, la organización, la PERSEVERANCIA. “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”, decía Gandhi. Cuánta razón tenía.

Miguel Valentín-Gamazo

Psicólogo y orientador escolar



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