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Revisión del proyecto de vida

Y a veces, sin más, llega. Ese momento en el que parece que todo se para y te preguntas “Y yo, ¿qué hago aquí?”. Esa revisión del proyecto de vida puede ser mientras nos lavamos los dientes. Quizás en el coche, de vuelta a casa, o en mitad de una fiesta con la familia o los amigos.

Son pocas las ocasiones que nos paramos a dar respuesta a esa u otras preguntas, pero menos son las veces que nos permitirnos hacérnoslas. Sin embargo, el no hacerlo supone sobrevivir en la vorágine del día a día, donde la rutina nos devora y nos impide disponer del tiempo para pararnos a pensar si lo que decimos o hacemos tiene un sentido, y si lo tiene, cuál.

Todos tenemos o en algún momento hemos tenido un proyecto de vida. Algunos más elaborados y otros menos, pero cada uno el suyo. ¿Estoy donde quiero estar? Los pasos que tomo a día de hoy, ¿me alejan o me acercan a mi meta?, ¿estoy poniendo todo de mi parte para conseguirlo? En definitiva… ¿Soy feliz?

Entendamos que no hablamos de una felicidad egoísta, para ser vivida con uno mismo. Casualmente, uno descubre que cuando más felices somos, es cuando vivimos dándonos a los demás. Y yo, ¿qué hago por quien tengo a mi lado? Mi marido o mi mujer, mis hijos, mis hermanos, mis amigos, por qué no, algún desconocido. ¿Vivo pensando en ellos, en cómo aportar a sus vidas elementos que las enriquezcan? ¿O estoy más centrado en que a mí me vaya bien y no crearme problemas?

Porque no, vivir de cara al prójimo no es tarea sencilla. Supone vencerse a uno mismo. Mis cansancios, mis preocupaciones, mis dolores, mis problemas de este o aquel tipo. Si sólo estamos pendientes de dar respuesta a estas cuestiones, sin duda importantes, ¿qué espacio dejamos a las de los demás?

El mundo nos llena la cabeza de información, imágenes y sonidos que nos distraen de algo tan sencillo y crucial como esto. Por ello, atrévete a generar esos momentos. Olvídate el móvil en el cajón de la mesilla. No enciendas hoy la radio. Deja el mando de la tele y sal a dar un paseo. Y si no consigues abrir ese espacio, permanece atento por si de pronto apareciera un momento de lucidez, de plena consciencia y trata de analizar y dar respuesta a lo que en ese momento aparezca, sin juzgarte, sin miedo.

A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”  Thomas Szasz

Miguel Valentín-Gamazo

Psicólogo y orientador escolar



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