La mediación familiar en la revista Hacer Familia. - Instituto Coincidir
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La mediación familiar en la revista Hacer Familia.

Ya podéis leer el artículo que hemos escrito en la revista Hacer Familia sobre ¨La mediación familiar¨:

Cuando una pareja ha tomado la decisión de separarse, lo habitual es acudir a un proceso judicial. Pero hay una forma de paliar en cierta medida los costes económicos, emocionales y de tiempo que lleva consigo la ruptura, y es acudir a un proceso de mediación
familiar. En el contexto de una ruptura conyugal, la mediación familiar es la ayuda prestada por un profesional neutral para que una pareja o familia llegue a un acuerdo de ruptura lo menos traumático posible, ayudándoles a alcanzar acuerdos que rijan en el futuro sus relaciones personales, paterno-filiales y económicas. Acuerdos que posteriormente se elevarán a un juez para ser reflejados en un convenio regulador de separación o divorcio.

Sin embargo, estar pasando un mal momento no tiene por qué llevar a una separación. Los matrimonios, las familias, no son realidades estáticas. Las relaciones evolucionan y tenemos que adaptarnos a nuevas situaciones a lo largo de la vida: paternidad, vida laboral, cambios físicos y emocionales, enfermedades, pérdida de seres queridos… Ante estas situaciones puede producirse una crisis; pero no en el sentido que habitualmente damos a esta palabra, casi sinónimo de ruptura. Son crisis de crecimiento, que conllevan la necesidad de introducir cambios para que las relaciones de nuevo funcionen,para poder crecer como pareja/familia; pero no tienen por qué llevar necesariamente a una ruptura. Generalmente, una pareja o una familia tienen capacidad para resolver por sí mismos las dificultades provocadas por las tensiones habituales de la convivencia. Sin embargo, a veces no lo consiguen. Entonces se va generando un nivel de tensión cada vez más alto, que no ayuda a solucionar esos problemas y además puede crear otros. En estos casos, cuando una dificultad está repercutiendo en nuestra relación y no hemos podido solucionarla solos, es
conveniente pedir ayuda, buscar el asesoramiento de personas expertas antes de que las tensiones vayan a más y eso provoque una verdadera ruptura.

La orientación familiar o mediación preventiva es una intervención técnica, profesional, que persigue estabilizar a la pareja o a la familia que está atravesando una crisis, aportando herramientas para recuperar sus capacidades, superar las dificultades y fortalecer los vínculos que les unen. Es un proceso distinto a la mediación familiar entendida según la legislación vigente: es una ayuda para que una pareja/familia supere sus dificultades y evite una ruptura, volviendo a ser una pareja/familia en la que sus miembros crecen, adaptándose a las diferentes etapas vitales, mediante la búsqueda de acuerdos en los puntos en los que tienen algún conflicto. Una de las grandes ventajas de la orientación familiar así entendida es que se presta una atención integral a la familia: sabiendo que hay problemas de distinta naturaleza, contamos con distintos especialistas para ayudar a solucionarlos.

Hasta aquí hemos querido aclarar la diferencia entre mediación familiar, tal y como la contempla la legislación civil (alcanzar acuerdos para una ruptura) y orientación familiar o mediación preventiva (ayudarles a recuperar la relación y no romper).

Pero damos un paso más: no hace falta llevarse mal o estar pensando en romper para que un orientador familiar pueda ayudarnos. La orientación familiar es una herramienta de ayuda para mejorar la relación, no sólo para reparar. Si hay algo en la relación de pareja, o en las relaciones familiares que, aunque no parece grave, “está ahí” y nos iría mejor si no estuviera, se puede consultar a un especialista para poder vivir de forma plena nuestras relaciones. Por ejemplo: problemas de comunicación conyugal y vital, de madurez, de relación con los hijos, con la familia extensa… Novios que no tienen clara su relación de noviazgo, o adultos que tienen problemas de comunicación con la familia, carencias afectivas, etc.

En resumen:

  • Si ya hemos decidido separarnos, es mejor acudir a un proceso de mediación familiar que a un proceso judicial contencioso.
  • Si tenemos una dificultad que está alterando seriamente nuestra relación de pareja, con nuestros hijos u otros familiares, sería conveniente acudir a orientación familiar o mediación preventiva y adquirir habilidades para solucionar esa dificultad.
  • Y si queremos prevenir las dificultades, tenemos a nuestro alcance a los orientadores familiares para ayudarnos a vivir mejor las relaciones que, sin presentar graves problemas, tampoco son todo lo satisfactorias que podrían ser: mejorar un aspecto concreto de nuestra relación conyugal; afrontar mejor una adolescencia complicada; superar miedos, dificultades emocionales, carencias afectivas…

En Coincidir creemos que el matrimonio y la familia merecen la pena; que se puede vivir un amor pleno, anhelo de todo corazón humano. En este camino, sin duda puede haber dificultades, pero es bueno saber que existen ayudas eficaces para superarlas y vivir nuestras relaciones afectivas en plenitud.

María Álvarez de las Asturias
Mercedes Honrubia

 

HacerFamilia – mediación familiar



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