Historias de San Valentín | Orientación de pareja | Coincidir
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Historias de San Valentín

Se acerca el 14 de febrero, día de San Valentín y hoy como tantos domingos pasamos la tarde en casa esperando que llegue el lunes, otro lunes más, lleno de prisas, de atascos, de trabajo…

Le miro de reojo y echando la vista atrás veo cómo han pasado los años, cómo aquella frescura en nuestra forma de tratarnos, aquel brillo en sus ojos, aquella ilusión por compartir, por compartirnos, se ha ido convirtiendo en silencio, en canas, en monotonía, casi en aburrimiento….

Él relee el periódico y yo me sorprendo observando un anuncio en la televisión en la que un hijo va poco a poco elaborando una conversación entre sus padres que dista mucho de los silencios y reproches con los que habitualmente se tratan. Veo esas ganas y esa ilusión de ese hijo por construir, por ir más allá, por no conformarse con lo que hay y por querer participar de forma activa en mejorar la relación de sus padres, generando ilusión en ellos, en sus miradas, en sus gestos. Me sonrío y pienso ¿ Y por qué no?.

No hace falta que sea San Valentín para darnos cuenta de todo aquello que con el paso de los años nos estamos perdiendo de nuestra relación, precisamente por no hacer…

No hace falta que los centros comerciales, los restaurantes, los supermercados y sus marcas nos bombardeen por estas fechas con promociones alrededor de los corazones rojos que promocionan el invitar a decir las dos palabras mágicas de este día “Te quiero”.

Ese te quiero podemos buscarlo en nuestro interior, buceando en nuestros sentimientos y pensar en esa frase tan bonita de la película Up donde se resalta que vale la pena luchar por lo que vale la pena tener… ¿De verdad somos conscientes de lo que tenemos a nuestro lado? ¿De lo que nos estamos perdiendo, precisamente por no hacer?

Recuperar la ilusión por lo que de verdad queríamos hace tiempo nos hace posicionarnos en una casilla distinta a la de salida, porque somos unos privilegiados de tener cada día a esa persona que en su día elegimos y que para nosotros era/es la mejor, porque es única, por eso la elegimos… no hace falta esperar a San Valentín para decirle a esa persona Te quiero, para tener un gesto de cariño sincero…o igual sí, porque al menos ese gesto hacia el otro, al menos ese día, será un motivo más para ilusionarnos con nuestra pareja, con nuestro marido, con nuestra mujer, será un paso más para cambiar los gestos del corazón, la mirada, la sonrisa y como dicen los protagonistas de esa gran película que merece la pena disfrutar, “hagamos que la historia de amor más bonita jamás contada sea nuestra propia historia”, y ¡por qué no! ilusionémonos con que en esa historia, la tuya, la mía, haya muchos San Valentines.

Mercedes Honrubia

Orientadora y mediadora familiar

Instituto Coincidir



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