Comunicación con los hijos: las bases | Blog | Coincidir
1254
post-template-default,single,single-post,postid-1254,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-16.8,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.4,vc_responsive

Comunicación con los hijos: las bases

En consulta, un papá me decía: “Mi hijo y yo somos muy distintos en la forma de ser, en las cosas que nos gustan, en las formas de enfrentar las situaciones…, no sé cómo hacer para poder llegar más a él y disfrutar más en los acontecimientos de cada día”.

Antes de sugerir algunos consejos vamos a fundamentar algunas cuestiones:

La comunicación humana va a tener su primera base en la familia. Ésta tiene una función eminentemente protectora y socializadora. A través de la familia el niño establecerá nexos con el mundo exterior. Las relaciones afectivas tempranas, que tendrán como primer marco a la familia, proporcionarán la preparación para la comprensión y participación de los niños en relaciones familiares y extrafamiliares posteriores. Así mismo, ayudarán a desarrollar confianza en sí mismo, sensación de autoeficacia y valía (Trianes, 2000).

Otro factor que tendrá un papel muy importante en el desarrollo de las habilidades sociales, de su inteligencia emocional y de su cognición-aprendizaje, es el desarrollo del vínculo de apego. Ainsworth (1983) lo define como “aquellas conductas que favorecen ante todo la cercanía con una persona determinada. Es mutuo y recíproco”. Según esta autora los tipos de apego son los siguientes:

  • Apego Seguro: En lo interpersonal son personas más cálidas, estables y con relaciones satisfactorias. En lo intrapersonal son más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismos. (Feeney, B. y Kirkpatrick, L. 1996, citados por Gayó, 1999).
  • Apego ansioso-evitativo: muestran tener una menor accesibilidad a los recuerdos positivos y mayor accesibilidad a esquemas negativos, lo que les lleva a mantenerse recelosos con los otros.
  • Apego ansioso-ambivalente: fuerte deseo de intimidad, junto con una inseguridad respecto a los otros, pues desean tener la interacción e intimidad y tienen intenso temor de que ésta se pierda. De igual forma, desean acceder a nueva información, pero sus intensos conflictos las llevan a alejarse de ella (Gayó, 1999).

Así pues diremos que: el desarrollo de la socialización, la comprensión y participación en las relaciones con los otros y el vínculo de apego, vienen facilitados y van a estar influenciados por: el lenguaje verbal (externo: lo que el sujeto oye y lo que el sujeto produce e, interno: el pensamiento, que el sujeto configura a través, en parte, del lenguaje y la experiencia) y por el lenguaje no verbal (gestos, miradas…).

Eva María Aguirre

Logopeda y especialista en dificultades de aprendizaje



Este sitio web utiliza cookies tanto propias y de terceros para analizar sus navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra Política de Cookies más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar