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Cimentando la personalidad

La adolescencia es el momento en el que el joven empieza a elaborar la respuesta a la pregunta ¿quién soy yo?

Durante este proceso nuestra ayuda es importante. Aunque no siempre será fácil, pues en este periodo es cuando se empiezan a observar conductas que nos harán ver cómo el joven comienza a tomar distancia con sus padres y busca más la compañía y la referencia del grupo de iguales.

Será además una etapa de construcción a base de “ensayo-error”, puesto que la identidad se construye en gran parte gracias a la vivencia de experiencias, por lo que será tiempo de exploración, en el que el adolescente irá decidiendo qué quiere incorporar a su ser y qué no.

Importancia de la orientación en jóvenes

Por este motivo, la ayuda será más efectiva y mejor recibida si, como padres y educadores, nos ofrecemos como un buen modelo a seguir para ellos, en vez de intentar convertirnos en sus amigos o en los policías que controlan qué hacen, con quién lo hacen y cuándo lo hacen, pues a buen seguro lo tomarán como algo invasivo y les generará rechazo hacia nosotros.

No se trata de consentir todo lo que nuestros jóvenes hagan. El establecimiento de unos límites claros también es fundamental, pues como personas de referencia que seguimos siendo (aunque, como decimos, desde un plano secundario durante esta etapa), hemos de ser capaces de facilitarles una referencia que les ayude a discernir qué comportamientos son deseables y buenos para ellos de los que no lo son.

A menudo caemos en la tentación de querer evitar a nuestros hijos o alumnos todos los males o sufrimientos que puedan afectarles. Ahí es donde hemos de aprender a orientar a los adolescentes, sirviéndonos de nuestra experiencia para poder decirles: “ante esa situación, escogí/rechacé este camino por estos motivos”, pero dejando que sean ellos quienes decidan, respetando el derecho que tienen a ejercer su libertad. De esta manera, el proceso será llevado a cabo de un modo más autónomo, libre y sano.

No olvidemos que educar consiste principalmente en poner la propia experiencia al servicio de quienes no la tienen. Me viene a la cabeza algo que escuché decir recientemente: será más provechoso preparar a nuestros hijos para el camino que intentar preparar el camino para nuestros hijos.

Miguel Valentín-Gamazo

Psicólogo y orientador escolar



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